DaMiEn RiCe Y yO…

damien-rice

Aunque el título pudiera escucharse muy ostentoso, no hay mejor manera de describir mi relación con este genial músico irlandés, que me ha acompañado desde hace mucho años y lo seguirá haciendo.

El pasado 21 de enero pude disfrutar de su obra, por que es eso una obra de arte, en el Lunario de la Ciudad de México, un sitio maravilloso para una velada simple y sencillamente maravillosa.

Desde la primera canción “The professor & la fille danse”, el público se sintió identificado en un especie de trance, deleitandose con la música y letra, dejandose llevar y recordando, añorando o sólo escuchando.

Sin darnos capacidad de reponernos, siguió la devastadora “Delicate”, que agradezco fuera de las primeras en tocar, si hubiera tardado más podría tal vez haber llorado al sentirla en mi piel y en mi alma. Y es que oír:

“why d’ya sing hallelujah
if it means nothin’ to ya
why d’ya sing with me at all?”

es aterrador cuando has tenido una experiencia así.

Le siguieron Elephant, Coconut Skins, Amie, Older Chest, Woman Like a Man pasando por Rostles Tree, que casi al final dice:

“and fuck you, fuck you, i love you
and all we’ve been through
i said leave it
it’s nothing to you
and if you hate me
then hate me so good that you can let me out
let me out…
it’s hell when you’re around”

Eskimo, The Animals Were Gone, I Remember, Grey Room, Coldwater, Aleluya fueron otras más, sin olvidar la sorpresiva 9 Crimes, que tarde un poco en reconocer, no es lo mismo sin la voz de Lisa Hanningan pero eso no significa que sea mala.

Dos canciones que no conocía junto con Dogs continuaron la velada que era para ese momento mágica. El tipo que estaba a mi lado, un chavito como de 21 años, había viajado desde Saltillo, Coahuila sólo para disfrutar el concierto.

El momento culminante de la noche llegó cuando todos los presentes cantaron Volcano, los de en medio una estrofa, los de los lados otra, todos uniendo sus voces y también corazones.

Sin decir adiós despareció del escenario y el clásico otra, mezclado con los duchos en ingles que gritaban “another” (con un acento coyoaquense tirandole a tepiteño), se hizo escuchar en el recinto, petición que sirvió al reaparecer para cantar lo que consideramos la última canción, “The Blower´s Daughter”.

“and so it is
the shorter story
no love no glory
no hero in her skies”

Ya sea por el efecto de la canción o por el exceso del alcohol después de dos horas de concierto, unos tipos se pelearon a la mitad de la canción cosa que en lugar de provocar el caos o la cancelación del evento, sirvió para unirse más ya abandonar las sillas y mesas en la que, en ese momento, nos sentíamos confinados, e invadir los albores del escenario para estár más cerca de Damien Rice.

Alguién se le ocurrió pasar una botella y una copa de vino a Rice y acompañado de un cigarro cantó la última canción, Cheers Darlin:

“And I die when you mention his name
And I lied, I should have kissed you
When we were running the reins

What am I darlin’?”

En medio de aplausos, gritos y lágrimas de no pocos asistentes, terminó el concierto.

Algún día explicaré la historia detrás de mi fascinación por Damien Rice y su música, hoy sólo diré, que.. a pesar de que me han roto el corazón en algunas ocasiones, Rice siempre ha estado ahí… para mí.

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